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lunes, 11 de marzo de 2013

En el Cumpleaños 471 de Málaga: Gobernador Richard...

-          Carretera Capitanejo el Espino sería de la Nación: Monseñor
El Gobernador de Santander, Richard Aguilar Villa, acompañado por Monseñor Víctor Manuel Ochoa, por el Alcalde Luis Antonio Díaz, por el Senador Mauricio Aguilar y por la comunicadora Mábel Mendoza, entre otros.
Málaga, 10 de Marzo de 2013.- La ejecución de varias obras por un valor superior a los 8 mil millones de pesos hizo hoy en esta ciudad el Gobernador de Santander, Richard Aguilar Villa, durante los actos programados por la Administración Municipal para conmemorar el cumpleaños número 471.
Entre las obras anunciadas está la construcción de un coliseo de Ferias que a la vez tendrá un escenario importante para la celebración de eventos culturales, la modernización de la plaza de mercado, la canalización de la quebrada La Magnolia y pavimentación de algunas calles.
Le llegó el tiempo a Málaga - Curos
De acuerdo con las palabras del mandatario de los santandereanos, durante su alocución, "el compromiso de pavimentar la carretera Málaga – Curos fue ratificado ayer por el presidente Juan Manuel Santos, durante su visita a Bucaramanga, y ya le fueron adjudicados 90 mil millones de pesos y en agosto estaremos ya adjudicando prácticamente todas las licitaciones".
Aguilar Villa aclaró que, por parte del Fondo de Adaptación serán invertidos 42 mil millones en la reparación de puntos críticos, y en un mes se estarán contratando trabajos de pavimentación por 44 mil millones de pesos por parte del  Instituto Nacional de Vías, INVIAS.
Atención a  Capitanejo – El Espino
Tras el anuncio del Gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados Becerra de construir una variante para salir de El Espino directamente a Tipacoque y obviar el paso por Capitanejo, el Gobernador de Santander, Richard Aguilar manifestó que, "nosotros vamos a invertir 4 mil 500 millones de Capitanejo hacia el Espino".
Refiriéndose al Gobierno de Boyacá dijo que, "ellos van a realizar una inversión importante porque es una prioridad, pero nosotros vamos a meter el  Banco de Maquinaria por ese sector también, así que no es que no hayamos dado respuesta alguna, sino que vamos trabajar por un tramo que ya tenemos definido a través de Capitanejo".
Finalmente y con relación a Duitama-Charalá,  Aguilar dijo que, "ayer le dije al presidente de 90 mil millones y si Dios quiere vamos a incluirlos en el Contrato Plan, esperemos mes y medio a ver cómo avanza".
Según Monseñor Víctor Manuel Ochoa, Capitanejo – El Espino sería vía Nacional
De acuerdo con declaraciones del Señor Obispo de la Diócesis Málaga – Soatá, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, al Periódico Chicamocha News, la carretera Capitanejo – El Espino no sería departamental sino una vía Nacional.
Con relación al arreglo de esta vía, Monseñor señaló que, "yo creo que hay que tener celeridad: la primera cosa es que los gobernadores de Boyacá y Santander son conscientes de la urgencia de ese paso, el segundo es procurar que se  haga una obra firme y la tercera, ahí entro yo, que le hablado mucho al INVIAS, y es que, creo que esa carretera NO es departamental, esa carretera es nacional,  porque hace parte de un anillo vial  y turístico muy importante para esta zona que sería el complemento  de la Ruta 55 y de Málaga-Curos. Creo que eso lo van comprendiendo, el Señor Ministro anterior, (Germán) Cardona y también la nueva Ministra han entendido esa razón, eso habrá que hacerlo muy ordenadamente".

sábado, 9 de marzo de 2013

Málaga 471 años

Julio Abril Díaz Torres - Historiador
Herman Pérez de Quezada, luego de la Fundación de Tunja se dirigió al Norte en busca de "El Dorado", llegando al Valle de los cercados de los indios chitareros donde cerca de las pinturas rupestres de Euqui hizo su campamento.
En Civirita se apoderó del trono del cacique, el que envió al campamento al mando de Gerónimo de Aguayo quien lo dejo extraviar al paso de una quebrada, por lo que fue conminado a buscarlo para lo cual construyo una vivienda cerca a Tequia sobre la quebrada de Valero, el 10 de marzo de 1542, la cual llamó Málaga en honor a la patria chica del fundador de Tunja, Gonzalo Suarez Rendón y cuyo ideal era ser la segunda ciudad del nuevo mundo. La vivienda fue quemada por su mismo fundador 2 años después para dar paso a la encomienda de Antonio Enciso y Cárdenas y la doctrina de Cervitá.
El 9 de mayo de 1695 a orillas de una laguna, en la meseta de Tinaguta, en terrenos donados por el padre Ayala, fue reconstruida la Villa de San Gerónimo y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga, por los capitanes Francisco de Sotomayor y Melchor de Viña Negrón, como poblado de Blancos, separando de esta manera la encomienda de Enciso y el resguardo - doctrina de Cervitá.
El párroco de Málaga, aliado de los comuneros del Socorro, firmó el Acta de Independencia de Pamplona y aportó al ejército de Custodio García Rovira un nutrido número de soldados comandados por la catequista Ascensión Ortega, quien fuera fusilada por orden del virrey Sámano en el puente Real de Vélez, hoy Puente Nacional. Desde entonces el Batallón Málaga formó parte de todas las contiendas bélicas y sus soldados regresaron a su tierra a ser laboriosos campesinos.
Málaga ha estado más ligada a Pamplona y a Tunja por falta de una vía que nos comunique con Bucaramanga. Sus riquezas, representadas en sus minas, agricultura y sus variados platos típicos. Cabe resaltar la inventiva y el trabajo tesonero de sus gentes.
Feliz Cumpleaños, Málaga
(RECUERDOS)
Por ENRIQUE  SANCHEZ  MORENO


Mi adorado pueblo, reina Chitarera, cuna de hombres y mujeres elementales y buenos que supieron darnos ejemplo para llegar con pié firme hasta el peldaño de nuestro futuro, para ser ciudadanos de fe,  respeto y  principios.
Al añorarte con nostalgia, recuerdo tus calles empedradas que años después se fueron cubriendo de cemento en nombre del progreso para deslizar más fácilmente y con más riesgo todos los juegos y los sueños. En lo que hoy es el parque principal, frente a la iglesia, hace tiempo era la plaza de mercado donde yo, de niño, acompañaba a mi madre, canasto en mano, a comprar carne, papa, frutas y verduras para nuestra comida diaria.
La educación era gratuita y muy buena. Los planteles de primaria quedaban donde hoy es la plaza de mercado y la salida para Concepción; de los nombres de las profesoras que recuerdo, son doña Pepita Galaviz, que fue mi profesora; de Irma Manrique, Mercedes Leiva, Eloísa Guarín, Ramona Moreno, Aura Mesa, etc. y el padre Nicanor Suárez, anciano sacerdote, quien nos dictaba con dedicación y esmero religión y ética.
Con nostalgia añoro el tiempo de los matachines. Mi corazón parecía salirse del pecho por tanta emoción reprimida en los meses anteriores; los atuendos de disfraz multicolores y las máscaras de papel y almidón de yuca, armados de vejigas de res infladas con pitillos de pasta de comer y colgadas de una piola, en cuyo extremo había un bolillo de madera en que se daba la medida exacta a la cuerda, según el tamaño del portador disfrazado de matachín.
Esa época era la misma de aguinaldos; las luces de colores y las novenas navideñas, llenaban nuestros corazones de fe, alegría y confianza. Las campanas de la iglesia lo arrullaban invitándolo a los oficios sagrados; la primera misa era a las 4 a.m; todavía estaba oscuro; como hacía frio íbamos a tomar tinto al café Estrella, luego, cuando ya había aclarado íbamos a jugar billar al café de Alipio, cerca a la normal de señoritas, donde nos vendían y fiaban cerveza. Me acuerdo de una marca local que era la "Violeta", en el municipio la llamaban "Perra Loca", cerveza oscura y fuerte, fabricada por las señoritas Muñoz y utilizada casi siempre en los refajos del pueblo.
Volviendo al tema del billar, recuerdo que tenía unas bandas de caucho muy malas y las bolas de marfil  parecían pegadas a la mesa. Entre rancheras, boleros y tufo, planeábamos  los paseos futuros y los ejercicios en bicicleta; de éstos recuerdo nuestras subidas al kilometro 1 de la carretera a Bucaramanga. Era una subida fuerte, por carretera destapada, ascenso lleno de curvas, peligroso, pero enmarcado por un bello paisaje. Recuerdo que cuando yo tenía 9 años, me partí el brazo izquierdo en una caída de bicicleta en esa misma carretera. Pasando por el monumento a la Virgen María, por fin llegábamos hasta el 1 donde vivía el médico Alfonso Oviedo con su familia, allí había una tiendita donde comprábamos guarapo suave o ciró, para mitigar la sed.          
Luego bajábamos por la carretera rápidamente con la satisfacción del triunfo en los ojos y en el pecho. Este ejercicio lo repetíamos yendo hasta Miranda, Concepción, o El Cerrito por la trocal del norte.
Otra anécdota que deseo referir es la del paseo a pie hasta el monumento. Corrían los principios de los años sesenta, en mi casa de Málaga junto con mis padres y hermanos. Lela (nuestra nana), mi abuelita Hortensia (mamá Teté) y Secundino (ahijado  de mi papá), junto con Juvenal, conductor del camión rojo Ford modelo cincuenta F-6, quien hacía el acarreo diario del trigo y de la harina en el molino San Martín de Málaga para las ciudades y pueblos circunvecinos, iniciamos un paseo dominical hasta el monumento. Las ollas repicaban, el olor a guiso acentuaba nuestra hambre cotidiana, después de escasos quince minutos ya estábamos ante las cercas y portillos de nuestro lugar de destino.
Con los parientes, amigos y amigas que se nos fueron juntando por el camino, nos sentamos en un llanito y nos comimos todo lo que en mi casa habían preparado. Me acuerdo que en esa ocasión mi papá colocó la iluminación del monumento a la Virgen con luz que salía de la planta principal del Molino San Martín. Estuvimos trabajando como hasta las 8 P.M. en el monumento; luego de dejar en sus casas a familiares y amigos, bajamos a nuestra morada para ver la iluminación desde el corredor del segundo piso. Estábamos muy emocionados pues nos había quedado perfecto el trabajo realizado. Mis papás sonreían de felicidad y complacencia; mi papá salió esa noche como de costumbre, con nuestro perrito pequinés "Batuque" a darle la noticia de primera mano a su amigo, vecino y compadre don Dámaso Torres, quien vivía en una casa grande y bonita y con almacén, a escasos cincuenta metros de nosotros, sobre el parque principal.
Fuimos muy felices en ese tiempo, sin mayores responsabilidades, formados con disciplina, buen ejemplo, criados con fe, honorabilidad y respeto a los demás, nuestra máxima preocupación en esa época era rendir bien en el colegio nacional Custodio García Rovira, bajo la máxima: "El profesor siempre tiene la razón…" y colaborar siempre donde mis papás, a bien nos lo dijeran.